#67 Saber cuándo apagar la llama

Hace unos días nos enterábamos de que la LareiraConf apagaba la llama. La noticia la daba una de sus fundadoras directamente, Andrea Magán, que además ha sido la cara visible y presentadora del evento los dos años de su existencia. Esta noticia nos ha hecho reflexionar sobre el tema de hoy: cuándo y como cerrar etapas.

Para los que no lo sepáis la LareiraConf es un evento que nació hace dos años en A Coruña. Su objetivo principal era reunir una vez al año a profesionales del sector tecnológico de distintas áreas. En A Coruña hay muchas comunidades de tecnologías específicas con sus propias identidades y actividades. Querían un día especial para celebrar la existencia de todas y cada una de ellas, para que conectaran y cooperaran. Y sin duda lo consiguieron. Hicieron dos eventos en 2025 y 2026 de altísimo nivel, con más de 300 asistentes y ponentes de primera linea como David Bonilla, Brais Moure, Miguel Ángel Durán o Nerea Luis.

Saber cuándo apagar la llama

Pero la vida son etapas y hay que saber cerrarlas. La propia Andrea explicaba que los componentes de la organización buscaban cosas distintas y tras dos años de éxito, sentían que tenían que separar sus caminos.

Los que organizamos eventos sabemos de primera mano que es un trabajo muy duro. Hay muchas horas de esfuerzo para preparar todos los detalles de ese día y que todo fluya. Ese camino es compartido con otros compañeros, cada uno con su visión, cada uno con sus prioridades, cada uno con sus manías y es inevitable que surjan los roces y discrepancias sobre distintos temas.

En Datola también nos pasa. Lo hemos contado muchas veces. Después de la primera Datolada estuvimos un mes sin hablarnos, necesitábamos desintoxicarnos los unos de los otros. Habíamos organizado el evento en un tiempo record y tras La Datolada, simplemente necesitábamos desconectarnos los unos de los otros. En la primera edición, todos estábamos en todas las decisiones, desde la selección de ponentes, hasta el menú o la gestión de los patrocinadores. En las posteriores ediciones, hemos cambiado la forma de gestionar cada cosa, probando distintas fórmulas y todavía no hemos encontrado la perfecta. Seguimos iterando año tras año.

Pero esto no es algo que sólo ocurra a los cuatro tarados que organizamos eventos. Es algo que también sucede en el día a día de cualquier persona. Nos apuntamos con colegas a una liguilla de fútbol, o organizamos un viaje o una despedida de soltero. Siempre que hacemos algo en grupo aparecen distintas opiniones y distintas formas de hacer las cosas y tenemos que lidiar con ellas y llegar a puntos de encuentro.

Y a esto hay que sumarle otro componente importante, la evolución vital de cada persona. Imagínate un grupo de amigos que llevan 4 años participando en una liguilla de baloncesto. Cada 15 días hay un partido (normalmente los sábados) y entre medias hay que quedar al menos un par de días para entrenar. Todos empezaron con muchas ganas y el primer año todo funcionó.

A los dos años Marcos cambió de trabajo y empezó a jugar al fútbol con unos cuantos del curro. A veces se le solapan las dos cosas y tiene que elegir, y la verdad es que él siempre ha sido más de futbol…

El año pasado Laura tuvo un hijo y, aunque sigue siendo fiel a la cita de los partidos, por una cosa u otra se salta casi todos los entrenamientos. No es fácil llegar a todo.

Por otro lado, Juan acaba de romper la relación con su pareja, ahora tiene más tiempo. A él le gustaría quedar más veces para entrenar o simplemente para tomar algo con sus amigos, pero los demás siempre están liados….

A Carlota le pasa lo contrario, ha conocido a alguien que ademas le ha descubierto el fascinante mundo de la escalada. Ahora siempre que puede se escapa a la montaña y eso suele ser en fin de semana, coincidiendo con los partidos.

Todos ellos adquirieron un compromiso que podían asumir en ese momento. Un par de días para entrenar y un partido cada 15 días. Pero la vida cambia, las personas evolucionamos y nuestros intereses también cambian. De alguna forma ese compromiso les obliga a seguir, a no fallarles a sus amigos. Pero el resultado es que acaban llegando tarde, mal y nunca. Haciendo lo que pueden, pero sin ser suficiente para lo que se habían propuesto inicialmente. Y el resultado es que algunos fines de semana suspenden el partido porque no hay suficientes jugadores en el equipo para jugar.

Y este ejemplo del baloncesto seguro que lo podéis extrapolar a una situación vuestra. Puede ser un club de lectura, un grupo de cross-fit, un viaje anual con amigos (al que cada vez se apuntan menos) o ir a clases de baile. La cuestión es que nuestras prioridades cambian y a veces nos dejamos llevar por la inercia de lo que solíamos hacer. Incluso acabamos haciendo cosas que ya no nos interesan, solo por mantener ese compromiso, por no fallar. Y eso no debería suceder.

Lo más sano para todos sería hablarlo abiertamente, ser conscientes de que ya no queremos estar en ese barco y comunicarlo abiertamente, explicar los motivos. Un “Lo siento chicos, ya no voy a seguir con el baloncesto porque he descubierto que me apasiona la escalada. Pero vendré a veros siempre que pueda”. Un “Con el niño se me hace difícil entrenar, es mejor que lo deje un tiempo, al menos hasta que sea un poco más mayor. ¡Pero volveré cuando esté preparada!”. Un “Se me solapa fútbol de curro con nuestros entrenamientos, ¿os importa que falte a algunos? Prometo que a los partidos iré siempre”.

Pero es difícil, por dos motivos. El primero, nos cuesta ver y aceptar que ya no queremos/podemos estar ahí. Fuimos felices haciéndolo y no somos conscientes de que no estamos llegando, de que ya no podemos.

El segundo, nos cuesta dar malas noticias, no queremos decepcionar a los demás, no queremos fallar en nuestro compromiso. Nuestras prioridades cambian y es difícil decirles a otros, “Oye, tu ya no eres el primero de la lista”. Pero es algo comprensible, porque nos pasa a todos. Y si ademas, estás entre amigos, no sólo lo entenderán, también te apoyarán y te recibirán con los brazos abiertos si algún día quieres volver.

La LareiraConf ha sido nuestra comunidad hermana durante dos bonitos años. Hemos compartido recursos, alegrías y sufrimientos. Nos hemos ayudado y apoyado mucho, incluso participado unos en los eventos de los otros. Por eso hoy queremos darles la enhorabuena por los éxitos que han logrado. Pero sobre todo, enhorabuena por saber cerrar una etapa de una forma tan elegante.

Se apaga la llama de Lumi, pero siempre arderá su recuerdo en nuestros corazones. 🔥💛

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