Datola en la SUPERWEEK, ¿merece la pena?

Esta historia empieza como tantas otras en Datola. Una idea loca de Brais, un whatsapp en octubre para tantear la posibilidad de irnos una semana entera a Hungría, a la gran SUPERWEEK.

Desde el punto de vista de Brais una oportunidad para conocer a los referentes internacionales del sector, con los que habitualmente tiene contacto online. Desde el mío, gestionar una semana fuera de casa (con lo que conlleva teniendo dos niños pequeños) y un evento que, aunque siempre estuvo en mi radar, es demasiado caro para el bolsillo español.

Pero como casi siempre, Brais ganó y nos fuimos a Visegrad, a las orillas del Danubio, en febrero, nevando, ¿qué podía salir mal?

Las motivaciones y los miedos

Nuestra mayor motivación para iniciar esta aventura era tener la oportunidad de conocer y conectar con los mejores del mundo. En la agenda se presentaba una semana entera de ponencias, desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche.

Nuestro presupuesto sólo daba para tres días. Teníamos que decidir qué días ir y la agenda aún no estaba cerrada. Los inicios y los cierres de los eventos suelen ser memorables. Pero valorando las combinaciones de vuelos disponibles, y que el evento permite coger entradas sólo para algunos días, decidimos apostar por los tres días centrales. Y acertamos. ¡Menudo cartel! Simo Ahava, Fred Pike, Juliana Jackson, Fosca Fimiani, Matt Gershoff, Anna Lewis, Siavash Kanani, Denis Golubovskyi, Krista Seiden, Balazs Vajna, Matteo Zambon….

Nuestros mayores miedos el frío, el inglés y la posibilidad de un ambiente hermético.

Días antes de partir a nuestro destino, en Budapest estaban a -10ºC. Al final sólo nos nevó el primer día, lo que nos dejó imágenes memorables del paisaje en nuestra retina.

El idioma nos suponía una barrera para entablar conversación, pero cuando el ambiente es bueno y hay predisposición por todas la partes la comunicación fluye y pudimos hacer mucho networking.

Y nuestro mayor miedo, encontrarnos con la decepción de que las grandes figuras del ecosistema fueran estrellas inaccesibles y herméticas. Nada más lejos de la realidad, todos ellos se mostraron muy cercanos y con ganas de compartir su conocimiento.

Lo que te encontrarás en una SUPERWEEK

Mimo al asistente

El evento se desarrolla en un hotel termal a 60km de Budapest. Entras como en una especie de retiro espiritual de los datos. Cuando llegas ya te están esperando con los brazos abiertos, te ayudan con el checkin y te dan la agenda y todo el merchan que quieras (camisetas, imanes, gorros…).

Ya en la entrada del hotel aparecen las míticas banderas de la SUPERWEEK. Y en la primera vuelta que das por los pasillos ya ves que los asistentes son los grandes protagonistas del evento. Hay muchas fotos de las ediciones anteriores, de los ponentes, de los asistentes. Pantallas donde se reproducen contenidos del propio evento. Un decorado muy cuidado y que te envuelve.

Cuando llegamos a la sala de las charlas, nos sorprendió por pequeña y acogedora. Nos esperábamos butacas y un gran escenario, pero nos encontramos con sillas y mesas para los asistentes. Y los ponentes a la misma altura. Esto le da un ambiente muy cercano, y hace que te sientas parte de todo.

El presentador principal Yehoshua Coren sí que fue como nos esperábamos. Habíamos visto sus locuras en otras ediciones, sus disfraces, sus puestas en escena. Es increíble su capacidad de animar a toda la sala, sobre todo en un sector donde somos más bien serios.

El contenido

Las charlas son de 20 o 30 minutos más tiempo para preguntas. Una cosa que personalmente me llamó la atención es que todo el mundo está muy atento a los ponentes y es increíblemente respetuoso, apenas comentan nada con el de al lado. Y quizás, por ese entorno acogedor, quizás por esa sensación de que eres parte del grupo, se hace un ambiente perfecto para que las preguntas surjan. La gente es muy participativa, da su opinión sobre el tema de la charla. A veces se emplazan a seguir la conversación en la cafetería, pero por lo general se deja que los contenidos fluyan entre todos. Esto hace que se alarguen un poco los tiempos con respecto a la agenda marcada, pero no se nota y ese tiempo se recupera a lo largo del día de manera orgánica.

El contenido de las charlas es muy diverso, desde temas estratégicos, a gestión de personas, pasando por herramientas y temas técnicos. Todas ellas muy bien aterrizadas y sin hype. No intentan venderte nada. Como ejemplo, vimos una charla de Piano que alababa funcionalidades de Amplitude, porque lo importante es en qué cosas se está trabajando, no quién lo hace. Si vas al evento no esperes charlas donde te den la receta mágica para aplicar el lunes en tu día a día, pero de todas ellas puedes sacar ideas que podrás aplicar tras un proceso de maduración. Quizás ese sea el motivo por el que los asistentes van a todas las charlas, da igual que sean del gran Simo o del desconocido Pepito.

También hay lugar para mesas redondas, donde hay unos actores principales, pero de nuevo todo el mundo está invitado a participar, preguntar y dar su opinión. Una de las que vimos estaba dirigida por Simo Ahava y trataba sobre cómo la IA está impactando en la educación. Otra, mucho más polémica, sobre privacidad, en estas temáticas es donde más te nutres de los diferentes puntos de vista a nivel mundial

En paralelo a las charlas, la SUPERWEEK también se abre al mundo en directo en formato de entrevistas a los asistentes. Este año había tres anfitriones, Josh Silverbauer, Fosca Fimiani y Jomar Reyes. Proponen diferentes temas para abordarlos desde distintas perspectivas. Tuve la suerte de que me invitasen a hablar sobre la importancia de asistir a conferencias.

El networking

Al ser varios días el networking es más relajado. Hay muchos espacios para hacerlo. Café antes de empezar y a media tarde, comida y cena en el buffet del hotel… son momentos donde puedes aprovechar para conocer a la gente y comentar las mejores jugadas del día.

Por lo general, el ambiente es muy abierto, te invitan a participar en conversaciones y todo fluye. Y aunque íbamos con el handicap del idioma, todo el mundo es muy cercano y se esfuerzan por integrarte. En estos espacios tuvimos la suerte de hablar con Josh Silverbauer, Juliana Jackson, Mehdi Oudjida, Julius Fedorovicius, Matteo Zambon, Fred Pike, Robert Petkovic, Ana Lewis, Balazs Vajna, Julien Coquet, Denis Golubovskyi, Matt Gershoff, Fosca Fimiani, Jason Packer…

Los momentos memorables

Además de los contenidos y los espacios de networking, reservan tiempo para actividades más lúdicas.

Algunos días organizan excursiones a lugares de interés de la región. Es una oportunidad para compartir momentos con el resto y forjar relaciones.

Una experiencia absolutamente mágica es el bonfire. Tras la cena y cuando ya es de noche, nos reunimos todos alrededor de una hoguera, con copa en la mano (el que quiera) y disfrutas de ese contraste del frío del ambiente y el calor de la hoguera, hablando de datos o de la vida en general. De nuevo todo fluye.

Los punchcard prizes han sido otro gran descubrimiento. Es un espacio donde los asistentes al evento tienen 5 minutos para presentar alguna idea o herramienta en la que están trabajando. Es un espacio abierto a cualquiera, te puedes apuntar durante el evento y entras en la competición. Presentas tus proyectos ante la audiencia y son los propios oyentes los que deciden con votación a mano alzada las tres ideas que más les gustan. De nuevo, aunque es una competición, se hace en un ambiente muy desenfadado y colaborativo. Como participante muestras tus progresos y recibes feedback. Como asistente te llevas muchas ideas y alguna aplicación en beta gratis.

Al final del día, justo antes de retirarte, surgen otros momentos memorables de forma orgánica. Algunos de los asistentes traen sus instrumentos musicales y forman una banda improvisada donde tocan todos juntos. Otros, prefieren reunirse alrededor de un futbolín o de algún juego de mesa. Los mas clásicos, simplemente comparten una cerveza o una copa de vino mientras charlan distendidamente.

¿Merece la pena ir a la SUPERWEEK?

Después de vivirlo y de mis recelos iniciales por el precio, yo creo que sí. Económicamente es un esfuerzo, el precio es elevado. Pero si analizas todo lo que te ofrecen, creo que no es un evento caro. El precio cubre el alojamiento, las comidas (y comimos realmente bien), acceso al spa y otras instalaciones del hotel. Además, excursiones, un despliegue audiovisual impresionante, el merchan de muy buena calidad, una decoración que te envuelve desde el principio…. Son detalles que los que organizamos eventos, sabemos que suben el coste.

Dejando aparte el tema económico, la experiencia es brutal. La posibilidad de ver cómo está la industria en otros mercados, aprender qué están haciendo los mejores, compartir tus propias experiencias con los demás. El ambiente es fantástico, es muy colaborativo, muy poco comercial y simplemente las ideas y los días fluyen.

Debo resaltar que, al igual que en España, la participación de mujeres es baja. Es una pena que no nos animemos más, tanto a asistir como a participar activamente en este tipo de conferencias. Realmente tenemos mucho que aportar. He de decir, que las que sí estaban realmente suben el listón y están muy presentes en todas las actividades que se hacen.

Si algún día tienes la oportunidad de ir, mi consejo es que no lo pienses y lo hagas. Sin duda, Zoltán Bánóczy y su equipo han creado un evento mágico para los analistas digitales del mundo.

Eva GONZÁLEZ
Eva GONZÁLEZ

Empecé en la analítica digital como un perfil puramente técnico que implantaba herramientas de analítica. Después me surgió la oportunidad de evolucionar hacia un perfil de negocio que explotaba esos datos. Tras casi 10 años de experiencia, creo que la combinación de conocimientos técnicos y de negocio es la clave para exprimir al máximo los datos

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