Ha pasado ya casi un mes desde la cuarta edición de La Datolada.
Tiempo suficiente para dormir un poco, desconectar, ordenar recuerdos, revisar fotos comprometidas y empezar a mirar el evento con algo de distancia.
Y después de todo eso, la sensación sigue siendo bastante clara: salió muy bien, lo pasamos genial y, un año más, todo este lío mereció la pena.
En plena era de la IA, los agentes, la automatización y las promesas de “esto te lo hace solo una herramienta”, La Datolada 2026 nos volvió a recordar algo bastante básico:
“ESTO VA DE PERSONAS”
- Personas que vienen desde lejos.
– Personas que vienen solas y acaban en una mesa con diez desconocidos.
– Personas que comparten marrones, aprendizajes y alguna que otra vergüenza profesional.
– Personas que suman, preguntan, escuchan y se ofrecen a echar una mano.
– Personas que hacen que un café dure media hora más de lo previsto.
– Y personas que se convierten en leyendas tras aguantar hasta la mítica foto de las 7 de la mañana, después de dos días de datos, networking, dancings y una gestión del descanso claramente mejorable.
Los preparativos
Nos encanta La Datolada. Mucho.
Pero organizarla no es precisamente escribirle un buen prompt a tu LLM de confianza y esperar a que te devuelva un evento en “producción.”
Lo hacemos en ratos libres, entre curros, familias, viajes, reuniones, marrones y ese clásico “este año hemos empezado pronto, vamos sobrados con los tiempos” que nos repetimos constantemente para sentirnos mejor.
Cada edición estamos mejor organizados, eso es verdad. Pero también cada edición aparecen nuevas formas de liarla.
A veces sobregestionamos cosas que igual se resolvían con una frase de WhatsApps y sin darnos cuenta estamos seis personas opinando sobre un detalle minúsculo, votando, discutiendo, revisando, testeando…
Y luego, en paralelo, hay cosas bastante más importantes que todos damos por hecho que lleva alguien. Ese alguien cree que lo lleva otra persona. Esa otra persona pensaba que estaba “más o menos cerrado”. Y cuando a una semana del evento, en una reunión, alguien pregunta “oye, ¿esto cómo va?”, aparece ese silencio incómodo que todos sabemos interpretar perfectamente: vienen curvas.
Al final, algunas cosas llegaron sobre la bocina, otras se cerraron cuando ya no quedaba margen para ponerse nerviosos y hubo varios momentos de esos en los que solo puedes decir: hemos venido a jugar.
Pero finalmente todo salió adelante. Y eso, en términos Datola, cuenta como planificación exitosa.
La previa: nuestro modelo predictivo se fue al carallo
La Datolada empezó el viernes con la previa, donde la Datola invita a la primera y ya luego la gente se gestiona su segunda, tercera, cuarta…
Nosotros, como buenos profesionales del dato, hicimos una previsión basada en el histórico que teníamos de ediciones pasadas.
“Vendrán unas 80 personas”, dijimos. – Vinieron unas 150!
El modelo falló bastante. Probablemente había sesgo, falta de contexto y demasiada confianza en una muestra pequeña. Vamos, lo de siempre, que os vamos a contar.
La previa se nos fue un poco de las manos, pero de la mejor forma posible. Mucha gente, muchas primeras conversaciones y, sobre todo, muchas risas.
La previa mola muchísimo, pero el sábado por la mañana te recuerda que quizá no era necesario exprimirla tanto. Algunos de nosotros llegamos al evento con pocas horas de sueño pero con una ilusión inquebrantable.
El sábado: Día D hora H
El sábado a primera hora ya estábamos en modo operación quirúrgica: pruebas técnicas, acreditaciones, stands, merch, nervios y gente preguntando cosas totalmente razonables en el peor momento posible.
Este año tuvimos tres presentadores principales; Eva y Víctor, que ya son clásicos de La Datolada y, el ya legendario, Potabot.
Potabot era una olla con ruedas vitaminada con una IA más que cuestionable que hacía de presentador. Un trabajo de alta ingeniería creado por nuestro querido Víctor que no sabemos si pasó todos los tests de calidad, pero desde luego pasó a la historia.
Durante la mañana hubo charlas, dinámicas y bastante participación, que era un poco la idea.
Las charlas nos aportaron mucho: conocimiento, reflexiones interesantes y nuevas formas de mirar temas como la IA, los datos, el negocio y la comunidad, sin perder el tono cercano a la par de profesional tan característico de este evento.
También volvió Explota el dato, que sigue siendo una forma estupenda de poner a gente maja bajo presión delante de un auditorio lleno de colegas de profesión
En Suelta el dato quisimos darle la vuelta al típico caso de éxito. Esta vez tocaba contar marrones, errores, decisiones reguleras y aprendizajes. Porque siempre se cuenta lo bueno, pero muchas veces lo que más enseña es lo que salió mal.
Y estrenamos El Ágora, donde el público pilló las riendas para debatir sobre temas de moda en analítica, datos e IA. Salió muy bien: hubo opiniones, desacuerdos, risas y conversaciones con bastante más chicha de la que cabe en una slide.
En resumen: rigor, criterio y contenido del bueno, pero sin perder el humor ni las ganas de pasarlo bien.
Dataporte: ahora ya tenéis papeles
La última conferencia tuvo un momento importante para Datola.
Brais y Eva presentaron el Dataporte, el pasaporte de Datola.
Y no era solo una frikada bonita, que también. Detrás había todo un ecosistema tipo CRM de miembros de Datola, pensado para ordenar mejor la comunidad, entender la participación y reconocer las aportaciones de cada persona.
Desde ahora, cada datolista tiene su pasaporte, en versión digital y física, donde puedes ver tus aportaciones a Datola: eventos, colaboraciones, participación, hitos y todo lo que vayamos construyendo juntos.
Si todavía no lo viste, no sé a qué esperas: mi.datola.es
La tarde, los dancings y la cena
Después de la comida llegó la actividad de la tarde en el rectorado. Aquello acabó como tenía que acabar: con unos dancings. Porque en Datola cualquier dinámica puede derivar en baile si se dan las condiciones adecuadas y nadie lo impide a tiempo.
Fue una buena forma de calentar motores para la cena y el baile posterior en el Casino. Y esto es importante: la parte social no es un extra de La Datolada. Es parte fundamental del evento. El café, la comida, la cena, las conversaciones raras, los grupos que se forman solos y la gente que se conoce en la cola del baño son tan importantes como muchas cosas que aparecen en la escaleta oficial. Casi siempre, incluso más.
La foto de los elegidos
Como cada año, el evento terminó oficialmente a una hora razonable tras la cena “oficial”.
Pero la verdadera clausura volvió a ser la mítica foto de las 7:30 de la mañana. Cada año hay más gente en esa foto, así que algo estamos haciendo bien. O muy mal. Todavía no lo tenemos del todo claro.
Lo único que sabemos es que el funnel mejora y que cada vez hay más asistentes que se convierten en leyendas.
Preocupante, pero bonito.
Patrocinios, números y malabares
Este año nos costó algo más cubrir patrocinios.
No sabemos si es una tendencia, pero sí hemos notado que, con tanto cambio, tanta IA y tanta incertidumbre, algunas empresas están mirando con más cuidado dónde ponen cada euro.
Por suerte, este año tuvimos más colaboraciones que en otras ediciones. Colaboraciones que quizá no metieron dinero directamente en caja, pero sí nos ayudaron a reducir costes importantes: la actividad de la tarde, el espacio, parte del merchandising y otros apoyos que hicieron que los números respiraran un poco mejor.
Aun así, si La Datolada pudo salir adelante fue, en gran parte, gracias a los patrocinadores.
Gracias de verdad a todas las empresas que apostasteis por esta edición. Por confiar, por apoyar y por entender que detrás de todo este sarao hay una comunidad que merece la pena cuidar.
Sin vosotros, La Datolada no sería posible. Muchas gracias a:
- Patrocinador percebeiro: Ayesa Digital
– Patrocinadores mariscadores: Tracking Plan, Mide, Raiola Networks, Esgalla, Improving, Accenture
– Patrocinadores pulpeiros: TNR, Jakala, Edalitics, NTTData, Redegal
– Colaboraciones especiales: Universidade da Coruña, Teaming Labs, Didixital Impresores, Cuka cocinas, nosDeu, Sherlook
La Datolada 2026 en datos
Siendo Datola, no podemos cerrar sin datos.
De momento dejamos algunos huecos hasta cerrar todos los números:
- Asistentes:
– Presenciales: 220
– No show: 29
– Streaming 298
– Entradas vendidas:– 174
– Personas en la previa: 150
– Asistentes a la cena: 130
– Ponentes y participantes en dinámicas: 10
– Patrocinadores: 12
– Ingresos: 25850 €– 63% patrocinadores
– 37% entradas
– Gastos: 22068 €– Networking (comida y bebida): 65,5%
– Merchandising: 13,3%
– Streaming / Audiovisual: 11,5%
– Local y servicios: 8,9%
– Otros: 0,8%
Para más datos, podéis consultar nuestro dashboard del evento.
Gracias
Y por supuesto, no podríamos terminar esta retrospectiva sin los agradecimientos:
- Gracias a quienes vinisteis.
– A quienes repetisteis.
– A quienes aparecisteis por primera vez y no huisteis.
– A quienes patrocinasteis, colaborasteis o pusisteis facilidades.
– A quienes ayudasteis en la sombra de forma totalmente voluntaria: Hugo, Idoia, Lois, Miguel, Pilar, Rubén, Txema, Varinia. Mil gracias!
– A los ponentes que compartisteis conocimientos supervaliosos altruistamente.
Y gracias a todos los que formáis partes de la comunidad Datola, que cada año nos recuerda por qué seguimos metiéndonos en este fregado.
El año que viene sería la quinta Datolada. Un número especial. Demasiado especial como para no empezar a pensar cosas que probablemente luego nos den trabajo.
¿Nos meteremos otra vez en este lío?
De momento no lo sabemos ni nosotros. Pero, si se nos va de las manos, prometemos que seréis los primeros en enteraros.
Larga vida a La Datolada.
Revive La Datolada 2026
Para los que queráis revivir los momentos o para los que no pudisteis asistir al evento, aquí os dejamos algunos enlaces:
- Charlas y momentos destacados
– Las métricas de La Datolada 2026
– Las fotos del fotógrafo
– Revisa tu Dataporte
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